


Constanza Foncea Moreira
-
Psicóloga Clínica, Universidad Diego Portales.
-
Terapeuta en EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing), CINECIA Y EMDR Institute.
-
Certificación en Theraplay (Terapia de Juego Vincular) y MIM (Marschack Interaction Method),The Theraplay Institute.
-
Formación en Astrología Evolutiva con el Astrólogo Cristián Moreno , Centro Holístico Inana.
-
Certificación inicial como facilitadora en Artes Taoístas y Tántricas en la escuela internacional Tao Tantrics Arts en alianza con The Universal Healing Tao System del Maestro Mantak Chia.
-
En proceso de formación para ser facilitadora de Biodanza, Sistema Rolando Toro, Escuela de Biodanza Santiago de Chile.
-
Certificación en Psychic Intuitive Consultant, West Coast School of the Mystic Arts, Canada.
Para mí la vida es un viaje y yo una buscadora de crecimiento, de caminos de sanación, de evolución y de amor. Mi motivación fundamental es recordar y reconectarme con aquella sensación de interconexión de una red de vida vibrante de la que todos formamos parte, comprendiendo así que toda experiencia, todo ser, todo movimiento, es la manifestación de la Consciencia de Unidad, y por lo tanto, todo lo que experimentamos posee una sabiduría , un sentido de ser que nos invita momento a momento a redescubrirnos en esta posibilidad de vivir la vida y todo aquello que emerge de ella como un regalo y un misterio sagrado.
De profesión me formé en psicología en la Universidad Diego Portales, me especialicé en Psicología Clínica Humanista Transpersonal. La tesina para optar a este grado fue: Psicoterapia Humanista Transpersonal: “Un viaje compasivo del ego a la espiritualidad, cultivando el despertar del corazón”, el enfoque de este trabajo fue tomar conciencia y reconocer que percibimos una parte diminuta de lo infinito de la vida y sus misterios, donde finalmente la invitación es comprender que hemos vivido la mayor parte de nuestro existir en dicotomías y dualidades, cuando definitivamente la invitación de la Terapia bajo esta perspectiva, se focaliza como pilar esencial a trabajar el poder integrar lo humano y lo divino, la contracción y la expansión, la forma y lo ilimitado, como parte de aquello que olvidamos que somos en esencia, que es en definitiva el amor incondicional y la consciencia expandida. Es por lo tanto, que comprendo la terapia como un sagrado espacio de encuentro humano, donde el foco principal es reconectarnos con el amar, el poder reencontrarnos con ese espacio profundo al sentir ese amor por uno mismo, por la vida, por el existir y desde ese espacio reconocer los movimientos del Ser. En definitiva, percibo que en cada dificultad, problemática o motivo de consulta, la petición profunda es poder reconectarnos con este amar que no es realmente un amor con objeto, sino ir reencontrándonos con una presencia amorosa que permita ir abriendo una sensación de mayor compasión con uno mismo, con el mundo; que posibilite ir explorando, aceptando y comprendiendo –amablemente- como he ido configurando el sentido del sí mismo o ego, la posibilidad de ir abriendo y tocando las propias heridas con suavidad, como si acariciáramos con mucho cariño una cicatriz que marcó una parte de nosotros; a la cual es importante darle tiempo para observar, escuchar, comprender, aprender, honrar, liberar y sanar.
A este amar o presencia amorosa, concibo como foco esencial de la terapia, el cual se basa en generar un espacio donde se permita explorar y contactarse tanto con lo finito como infinito que somos; a conectarnos con la sensación de lo profundamente completos que somos, ya que no es necesario seguir buscando afuera lo que yace dentro y donde podamos descubrir que esa sensación de falta es realmente una sensación y no nuestra profunda verdad. Como ser humano y terapeuta me conmueve ser acompañante y testigo, del potencial de sanación que cada ser tiene, al transformar lo doloroso, la sombra, las heridas y los desafíos en aquella tierra fértil que nos reconecta con nuestros potenciales y sabiduría intrínseca para ir encontrando nuestro caminar y el amor que nos interconecta y sostiene.














